
Los dulces tradicionales exploran una parte fundamental de la gastronomía quiteña que ha acompañado la vida cotidiana durante generaciones. Más allá de su sabor, estos dulces representan oficios, recetas heredadas y memorias compartidas que se mantienen vivas en las calles del Centro de Quito. Conservar estas preparaciones significa proteger una tradición que forma parte de la identidad cultural de la ciudad y que sigue presente en la experiencia de quienes recorren y habitan este espacio histórico.