Alausí es uno de esos pueblos donde el pasado sigue vivo entre las montañas. Apenas llegas, encuentras calles tranquilas, casas de colores suaves y un aire andino que invita a caminar. Aquí, cada rincón guarda una historia, y muchas de ellas están marcadas por uno de los mayores retos de la ingeniería ferroviaria del Ecuador.
El centro de Alausí es pintoresco, acogedor y lleno de identidad. Caminar por sus calles empedradas permite encontrarse con balcones antiguos, plazas serenas y miradores naturales que ofrecen vistas amplias de los Andes. La vida cotidiana transcurre sin apuros, entre conversaciones pausadas y el sonido lejano del viento que baja de las montañas.

Pero si hay algo que define a Alausí es su relación con el tren y con la imponente Nariz del Diablo. Esta formación montañosa fue escenario de una de las obras más ambiciosas del país a finales del siglo XIX e inicios del XX: el ferrocarril que uniría la Sierra con la Costa. Construir este tramo significó enfrentarse a pendientes extremas, condiciones climáticas difíciles y grandes sacrificios humanos. La Nariz del Diablo no es solo una montaña; es un símbolo de esfuerzo y resistencia.
Recorrer este lugar permite entender cómo el tren logró descender en zigzag por la montaña, desafiando la gravedad y conectando territorios que antes parecían imposibles de unir. Hoy, el trayecto ferroviario y los miradores cercanos permiten observar la magnitud del paisaje y dimensionar el impacto histórico que tuvo esta obra en el desarrollo del país.
El entorno natural acompaña la experiencia. Montañas verdes, cielos abiertos y caminos que serpentean entre quebradas hacen que el recorrido se sienta profundo y reflexivo. Aquí no se trata solo de observar, sino de imaginar lo que significó construir en medio de este paisaje imponente.
La gastronomía local complementa el viaje con sabores tradicionales de la sierra. Platos llenos de identidad se disfrutan mejor después de una mañana de exploración. Comer en Alausí implica compartir historias, escuchar a la gente del lugar y entender que la cultura también se transmite a través de la mesa.

El clima es fresco, propio de la región andina. Las temperaturas suelen variar entre los 10 °C y 20 °C, con mañanas frías y tardes templadas. Es recomendable llevar abrigo ligero y calzado cómodo para recorrer el pueblo y sus alrededores.
Alausí es un lugar para detenerse, observar con atención y dejar que la historia haga su trabajo. Y, como el cóndor que observa desde lo alto de los Andes, visitar la Nariz del Diablo invita a recordar que hay caminos que se abren con paciencia, esfuerzo y respeto por las montañas que lo rodean.
Información útil
- El centro de Alausí se puede recorrer fácilmente a pie.
- Lleva abrigo ligero, ya que las mañanas suelen ser frías.
- Utilice calzado cómodo para caminatas y miradores.
- Si planeas visitar la Nariz del Diablo, revisa con anticipación los horarios y la disponibilidad del tren.
- Lleva efectivo para pequeños comercios y puestos locales.