El Parque de las Iguanas en el corazón de Guayaquil
El Parque de las Iguanas en el corazón de Guayaquil

El Parque de las Iguanas en el corazón de Guayaquil

El Parque de las Iguanas es uno de esos lugares donde Guayaquil se muestra tal como es: viva, cercana y llena de carácter. Apenas entras, el sonido de la ciudad se mezcla con el movimiento tranquilo de las iguanas que descansan bajo los árboles, caminan por los senderos o se acercan con sutileza los visitantes.

Este parque, oficialmente llamado Parque Seminario, es uno de los espacios más antiguos del centro de la ciudad. A lo largo de los años se ha convertido en un símbolo de Guayaquil, no solo por su ubicación estratégica frente a la Catedral Metropolitana, sino por la convivencia natural entre personas y fauna urbana. Las iguanas, que llegaron de forma espontánea, encontraron en este lugar un hogar y terminaron convirtiéndose en parte de la identidad local.

Caminar por el parque es observar la vida diaria de la ciudad en pequeño formato. Personas descansando en las bancas, niños sorprendidos al ver a las iguanas tan de cerca, turistas tomando fotografías y vendedores ofreciendo frutas o recuerdos. Todo sucede con calma, a pesar del movimiento constante que rodea al parque.

La naturaleza aquí no es salvaje ni distante, es cercana y compartida. Las iguanas se mueven libremente entre los árboles y senderos, recordando que incluso en medio del cemento hay espacio para convivir. El parque funciona como un punto de pausa dentro del centro urbano, un lugar para detenerse unos minutos y observar.

Alrededor del parque se encuentran cafeterías, heladerías y pequeños locales donde es posible sentarse a descansar después del recorrido. Es un buen punto para observar la dinámica del centro histórico y continuar caminando hacia otros espacios emblemáticos de la ciudad.

El clima es cálido durante casi todo el año, con temperaturas que oscilan entre los 25 °C y 32 °C. El sol suele sentirse con fuerza, por lo que visitar el parque en la mañana o al final de la tarde hace la experiencia más agradable.

Información útil:

  • El parque se recorre fácilmente en pocos minutos, pero invita a quedarse más tiempo observando.
  • No alimentes a las iguanas fuera de los espacios autorizados.
  • Lleva bloqueador solar y agua.
  • Combina la visita con el Malecón de Guayaquil, que está a pocos pasos.

El Parque de las Iguanas no busca sorprender con grandes paisajes, sino con lo simple y lo inesperado. Y como el cóndor que observa desde lo alto la convivencia del territorio, este pequeño espacio recuerda que incluso en el centro de la ciudad, la naturaleza siempre encuentra la forma de quedarse.

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